PRESUPUESTO, HACHAS Y MOTO SIERRAS.

Agosto 2019

PRESUPUESTO, HACHAS Y MOTO SIERRAS.

El déficit fiscal en Uruguay pone nerviosos a los acreedores de la deuda pública. Grandes banqueros y el Fondo monetario internacional presionan promoviendo ajustes fiscales con la finalidad de generar recursos que permitan continuar pagando intereses.

La claque afín a los “consejos” de estos organismos internacionales se dispone a ejecutarlos. Gobierno y oposición rosada ofrecen recetas similares con relación al próximo presupuesto posterior a las elecciones.

Hachas y moto sierras se aprontan para recortar gastos sociales, sin especificar demasiado si los recortes afectarán, salud, educación, vivienda, infraestructura, justicia o que. Los matices oscilan entre los partidarios del una aplicación gradual y quienes proponen una política de shock.

En síntesis la discusión se limita a la velocidad y fuerza del mazazo a los bolsillos del pueblo para engordar las ganancias de la especulación financiera.

En este contexto ideológico y con una crisis que se profundiza en el país y la región, la conducción económica oriental limita su accionar actual a tratar de mantener la estabilidad del tipo de cambio hasta las elecciones. Sin embargo el costo para el país se torna progresivamente más gravoso. La venta de reservas y el endeudamiento como caminos para sostener la cotización atenazan progresivamente las cuentas públicas.

El gobierno procura aumentar la oferta de moneda extranjera con la intención de atenuar en el corto plazo las presiones sobre la cotización de la moneda extranjera. Juega sus fichas al ingreso de capitales especulativos incrementando la deuda y a posibles inversiones.

La historia del país demostró en los ochenta y en el entorno del 2000 la inviabilidad en largo plazo de la combinación apertura comercial, financiera ilimitada con retraso del tipo de cambio. Las políticas económicas basadas en el “olvido” del pasado se tornan tan peligrosos como un médico que desconozca la historia clínica de sus pacientes.

Los límites a estos tipos de políticas se tornan más notorios en circunstancias en las que en países vecinos el aumento de la cotización del dólar disminuye precios y costos en esa moneda.

A las contradicciones de la economía oriental emanadas de una apertura financiera y comercial radical y el fomento del retraso del tipo de cambio como instrumento de contención del IPC, se suman la disparidad de precios con el país vecino y sus consecuencias sobre el turismo, la ventas fronterizas, el comercio y las posibles transferencias de actividades por parte de grupos económicos en la región procurando menores costos en moneda extranjera.

La expectativas de la segunda planta de celulosa de UPM, y la privatización de transporte ferroviario a su servicio constituye la otra gran bandera pre electoral del gobierno a caballo de su coincidencia con las intendencias rosadas.

Más allá de las nefastas consecuencias que tendría en el largo plazo la acentuación del camino de promoción de monocultivo, concentración de tierras, destrucción de paisajes, extranjerización, la posible secuencia del ingreso de los fondos no aparece clara pese a al optimismo oficial.

La venta del rico patrimonio de los orientales, en este caso implican exigencias en obras de infraestructura que significan fuertes gastos para el sector público. Desde los primeros cálculos de 1000 millones aportados por el gobierno y 4000 de la empresa, las cifras se van transformando y el aporte público trepa por encima de los 2000 millones y la supuesta inversión de UPM se encoge.

Incluso el último comunicado de la empres habla de que el grueso de su financiamiento provendrá del “flujo de caja operativo” con lo cual hasta el ingreso de “fondos frescos” se torna dudoso.

Paralelamente la experiencia Bolsonaro y Macri con sus nostalgias de los noventa recuerdan una vez más que el monetarismo descarnado promovido por banqueros y organismos internacionales pueden conducir candidatos a ganar elecciones, pero son incapaces de generar soluciones a los problemas populares.

La región y Uruguay acentúan crisis. Su costo amenaza nuevamente a los trabajadores y el pueblo.

GOTITAS DE ECONOMÍA.

  • El índice de volumen físico de la industria en Uruguay registra un descenso de 9.9% en junio respecto al mismo mes del año pasado según el INE. Completa así una caída de 3.2% para la primera mitad de 2019 respecto al mismo lapso de un año atrás.

  • La tasa de empleo según el INE se ubico en 56.2% en el segundo trimestre de 2019. En el mismo período de 2018 era de 57.1%. sigue descendiendo la demanda de fuerza de trabajo.

  • El gobierno argentino aumenta la deuda pública, vende reservas y eleva la tasa de interés que paga a sus prestamistas. Ha llegado a tasas cercanas al 75%. Es decir que si logra estabilizar el dólar su costo equivale al 75% en esa moneda. Sospecho que está cerca del récord mundial.

  • Estados Unidos amenaza imponer mayores aranceles a las importaciones desde China a partir del primero de setiembre. El gigante asiático anuncia que en ese caso tomará represalias.

  • El precio mundial del petróleo se bambolea sin una tendencia definida influido por noticias dispares sobre las perspectivas de la economía mundial y los conflictos comerciales derivados de declaraciones de China y Estados Unidos y de la forma de retiro de Gran Bretaña de la Unión europea.

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