Tierra, Agua, Vida

El presente artículo es una reproducción apenas sintetizada y maquillada del capítulo 7 del libro Tierra agua y soberanía. Crónica de una entrega no anunciada

José Antonio Rocca

TIERRA, AGUA, VIDA

Territorio y mercancías.

La historia de América latina es ilustrativa respecto al daño ambiental generado por enclaves insertos en el seno de su territorio. La producción intensiva de alimentos o fibras, la extracción indiscriminada de materias primas para satisfacer demanda externa prioriza el afán de lucro inmediato sobre la naturaleza.

El patrón de acumulación del capital adoptado en Uruguay, se complementa con la nueva fase de expansión de grandes capitales en búsqueda despiadada de recursos naturales. Suelo, agua, aire, se visualizan como espacios de extracción de mercancías. El paisaje deja de ser sustento de diversas formas de vida para transformarse en fuente de ganancia para pocos.

La especialización a gran escala en forma de monocultivos impulsada por grandes capitales transforma, por definición, diversas expresiones de vida, en una sola tonalidad. Semillas transgénicas, herbicidas, fungicidas, pesticidas, consolidan un esquema monocorde, en que el sacrificio de la diversidad biológica es considerado un daño colateral.

Los enclaves ubicados en países del sur, incluyendo el caso uruguayo, adicionan a los daños del monocultivo, sus necesidades exorbitantes de infraestructura. Carreteras, vías férreas, puertos, fuentes de energía, redes de transmisión eléctrica subordinan su estructura al esquema exportador. Bosques naturales, ríos, humedales que se interpongan a sus designios son percibidos como barreras a eliminar.

Logística, investigación, centros de formación técnica, educación son convertidos en instrumentos para la extracción de materias primas y alimentos. El funcionamiento se articula desde los centros dominantes, desintegrando espacios locales. Eucaliptus, soja, minería de gran porte, se desarrollan intensamente de frente a la demanda de los grandes centros de poder económico y de espaldas a las necesidades de alimentación del pueblo uruguayo.

La impronta impuesta por las grandes compañías se contradice con la diversidad biológica. Armonía de formas, colores sonidos de la naturaleza, son desplazados por la monotonía que impone la rentabilidad de grupos económicos transnacionales .

Las divisas ingresadas en el marco de la dinámica exportadora, se evaden a casas matrices o se utilizan para importar mercancías superfluas. El “consumismo” complementa el esquema de dependencia. Los conceptos de Raul Sendic (padre) mantienen plena vigencia” bajo el bizarro lema de exportar, exportar, lo que estamos haciendo es vender a precio ruinoso lo básico para el pueblo y obtener con ello las divisas para importar lo superfluo para la mayoría (…) así se explica que haya hambre en un país que tiene sobrante de todos los alimentos”i La defensa del suelo, el agua, el aire, la vida, constituye una necesidad imperiosa frente a la entrega no anunciada del territorio a la voracidad de los grandes capitales.

Agua.

Uruguay dispone de importantes fuentes naturales de agua dulce. Ríos, arroyos, cañadas, lagos, lagunas, surcan el país. Los acuíferos complementan las reservas de un bien esencial para la vida.

El plebiscito del 2004, enfrentó dos concepciones. De un lado los partidarios de la mercantilización del agua. Del otro, quienes priorizaban su uso social abanderados en la reforma de la constitución.

Los ideólogos del gran capital agitaron fantasmas. El asesor jurídico de la Cámara Mercantil de productos del país Enrique Lussich señaló que la reforma era “gravemente perjudicial para el país porque ahuyentaría las inversionesii. Sus postulados fueron rechazados de manera contundente. Las urnas expresaron la decisión de la sociedad uruguaya contraria al “uso indiscriminado de un recurso que es de todos y que no debe ser tratado como una mercancíaiii. El 64,7% del padrón electoral –un millón cuatrocientos mil ciudadanos- opinó que“(…) la prestación del servicio de agua potable y saneamiento deberá hacerse anteponiéndose las razones de orden social a las de orden económico”iv

La voluntad inapelable del pueblo uruguayo se plasmó en el texto constitucional “La política nacional de aguas y saneamiento estará basada en a) el ordenamiento del territorio conservación y protección del medio ambiente y la restauración de la naturaleza b) la gestión sustentable solidaria con las generaciones futuras de los recursos hídricos y la preservación del ciclo hidrológico que constituyen asuntos de interés general (….)”.

Las fuerzas políticas en el gobierno definieron otros rumbos. La reforma de la constitución quedó en retórica. La voluntad del pueblo oriental fue ignorada. Los grandes emprendimientos industriales y agropecuarios intensificaron el uso de agua a niveles inéditos. Su utilización se orientó en beneficio de los mega emprendimientos pese a las expresiones de la carta constitucional opuestas “a cualquier forma de privatización”. Al grupo de grandes usuarios v se suman nuevos jugadores como los vinculados a forestación y minería El ducto que transportaría el hierro a la terminal portuaria utilizará decenas de millones de agua dulce

La abundancia de recursos hídricos que posee Uruguay limita riesgos de escasez, aunque la magnitud que asume su explotación puede generar desequilibrios regionales. Sin embargo el peligro mayor proviene de los niveles de contaminación. Las formas de explotación del territorio sacrificando futuro ponen en jaque cursos de agua receptores de vertidos de desechos rurales e industriales, en el olvido que “(…) los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed (…) y nos dan peces para alimentar nuestros hijos”.vi

La calidad del agua potable consumida por la población se deteriora. A comienzos del 2013 se generó una fuerte señal de alarma como consecuencia de elevados niveles de contaminación en la cuenca del rio Santa Lucia “uno de los principales reservorios de agua dulce del país (….) que abastece de agua potable a casi dos millones de personas mediante la gestión de las Obras Sanitarias del Estado (OSE). La presencia de bacterias de gran tamaño (cianobacterias), consecuencia del exceso de fósforo y nitrógeno, provenientes de la fertilización, además de generar episodios de mal olor y sabor en el agua potable puede llegar a producir irritación en los ojos, problemas en la piel, gastroenterocolitis”. vii

Las plantaciones forestales son acusadas de “provocar una grave alteración en la permeabilidad del suelo y aumentar la acidificación tanto de suelo como de cursos de agua superficiales y subterráneas adyacentes a las plantacionesviii Los efectos ambientales de los efluentes de la fábrica de celulosa UPM, sobre el río Uruguay, generan alarma. (…) “Cuando se denunció que la temperatura con que llegaban los efluentes líquidos a las aguas del rio Uruguay era muy elevada y que superaba lo autorizado, el gobierno emitió un decreto para aumentar el nivel de temperatura aceptado”. ix

Además la necesidad ampliada de energía que requieren los grandes emprendimientos en ejecución o proyectados, ha promovido la búsqueda desenfrenada de nuevas fuentes sin información científica adecuada ni controles efectivos generando situaciones delicadas sobre cursos de agua. La denominada fractura hidráulica o fracking consistente en “realizar una perforación vertical y luego al llegar a la napa una perforación horizontal a la que se hace una serie de orificios a través de los cuales se introduce a presión una mezcla de agua arena y productos químicos con la finalidad de fracturar la roca” implica introducir productos tóxicos en profundidades cercanas a los acuíferos.x

En síntesis, mientras las normas constitucionales recogiendo la voluntad del pueblo reafirman que “el agua es un recurso natural esencial para la vida” y que “el acceso al agua potable y saneamiento constituyen derechos humanos fundamentales“, las estrategias económicas adoptadas por las fuerzas políticas gobernantes subordinan el uso de los recursos hídricos a los requerimientos de grandes grupos económicos afectando negativamente su cantidad y calidad.

Vida.

El triunfo de la mercancía sobre las necesidades humanas más básicas atenta contra la vida.

El consumo exorbitante de energía en países centrales provocó la expansión del uso de territorios para la producción de agro combustibles creando “problemas de abastecimiento de alimentosxi. La dictadura de la rentabilidad aceleró demanda de bienes naturales y tierras en dirección a los países del sur con la finalidad de abastecer a los centros de poder mundial.

En ese contexto se inscribe el funcionamiento instaurado en el agro uruguayo. La elaboración de mercancías más rentables sustituye a producción de alimentos y se otorga prioridad absoluta a la exportación sobre necesidades de consumo interno. Aunque el país produce todo tipo de carnes, cereales y vegetales, la escasez de oferta y los precios elevados alejan alimentos de la mesa familiar.xii El dato que 50% de los niños menores de dos años sufre de anemia y el 11% de desnutrición, se relaciona con esta dinámica.xiii

El buen vivir, que debería ser el objetivo esencial de la actividad económica, es sacrificado a los intereses del gran capital.

La escenografía exhibe heridas en los suelos, aguas turbias, destrucción indiscriminada de flora y fauna. El desprecio a la diversidad biológica que ejerce el modelo dominante atenta en definitiva contra la vida de los seres humanos “Todo lo que ocurra a la tierra, le ocurrirá también a los hijos de la tierra (….) la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra. El sufrimiento de la tierra se convertirá en sufrimiento para los hijos de la tierra. El hombre no ha tejido la red que es la vida, solo es un hilo más de la trama. Lo que hace con la trama se lo está haciendo a sí mismo”xiv.

Diversos puntos del territorio sufren particularmente los efectos de tecnologías agresivas y formas de explotación que sacrifican salud, vida y futuro con la anuencia de los gobernantes. Los ejemplos pueden multiplicarse. Flash registrando huellas, testimonios, y alarmas de daños puntuales pueden extenderse, hasta el cansancio. La secuencia tiene como hilo conductor la entrega del país a grandes inversores extranjeros.

No terminan aquí los perjuicios. La soberanía económica del pueblo uruguayo es también entregada.

i Raul Sendic. Desde la Habana para la revista Medio mundo. Montevideo1986.

ii www.camaramercantil.com.uy. Tomado de artículo Pablo Alfaro. Los dueños del agua. Semanario Brecha, Montevideo 22 de junio 2004

iii Expresión de una las voceras de la reforma Adriana Marquisio en el Semanario Brecha. Junio 2004

iv Derechos deberes y garantías. Artículo 47

v Históricamente liderado por el uso cultivos de arroz La Laguna Merin, en la zona este del país y límite con Brasil, constituye la principal reserva de riego para el arroz uruguayo, desde donde se surten canales de irrigación. Por otra parte, se han construido ochocientos embalses artificiales (91% de ellos destinados al arroz)..

vi Discurso atribuido al Cacique Seattle. Enero 1854. En respuesta al gobernador territorial.

vii Aubriot Luis. Reportaje en Portal 180.com.uy, 14 de marzo 2013. Referencias a los aportes del científico mencionado se encuentran en diversos medios de prensa entre los meses de marzo y abril del 2013.

viii Grupo Guayubira. Día mundial del medio ambiente 6/6/2013Guayubiurá info@guayubira.org.uy

ix Noticias grupo Guayubirá setiembre 2013.

x El telégrafo de Paysandú. 28 de mayo 2013. El acuífero Guaraní enfrenta nuevas amenazas.

xi Bernardo Mançano Fernandes. La geopolítica de la cuestión agraria mundial. www.fct.unesp.br/nera

xii La disminución de la oferta eleva precios afectando la subsistencia de gran parte de la población..

xiii Nutricionista Isabel Aldave. Noviembre 22 del 2013, por radio Uruguay.

xiv Discurso atribuido al Cacique Seattle. Enero 1854.

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